APRENDE A ELEGIR ALIMENTOS QUE TE DEN ENERGÍA DE CALIDAD

La edad escolar es un periodo donde se da el máximo desarrollo intelectual y físico, existiendo un crecimiento y aumento de peso y talla progresivo, por lo que las necesidades de alimentos que proporcionan energía y nutrientes también aumentan paulatinamente, es por eso que el consumo debe contemplar cantidades adecuadas de alimentos de alto valor nutritivo que permita un óptimo crecimiento y desarrollo.

Para proporcionar a los escolares la energía que requieren, es necesario que lleven una buena alimentación que les brinde principalmente carbohidratos complejos y grasas esenciales.

Los carbohidratos son la principal fuente de energía para todas las funciones del cuerpo, ya que aportan calorías inmediatamente disponibles para la energía que se va gastando con las actividades cognitivas y físicas, el deporte y los juegos que realizan a diario, ya que la etapa escolar se caracteriza por ser muy activa. Los principales carbohidratos presentes en los alimentos son:

– Carbohidratos complejos son los cereales integrales como avena, cañahua, trigo, arroz; tubérculos como papa, camote, yuca; y leguminosas. Se recomienda consumir carbohidratos complejos o con fibra porque permite al organismo y cerebro que, de manera paulatina, aproveche durante todo el día la energía que requiere para llevar adelante las actividades físicas y cognitivas, además proporciona la fibra que estimula la motilidad del intestino y contribuye a la prevención del estreñimiento, además la fibra tiende a reducir el colesterol.
Muchas veces las comidas ofertadas a los escolares son pobres en fibra debido a la elevada ingesta de harina de trigo muy refinada y al escaso consumo de frutas y verduras. Por eso es recomendable el consumo de más cereales integrales, verduras crudas y frutas naturales.

– Carbohidratos simples o azúcares como el azúcar de mesa, caramelos como bombombum, gelatina, mermeladas, gaseosas y jugos comerciales. No es adecuado ingerir una gran cantidad de carbohidratos simples, ya que el cuerpo los utiliza de manera rápida y después de media a una hora, ocasiona un incremento del apetito y la fatiga en el cerebro, lo que lleva a comer en exceso y puede causar problemas de sobre peso y obesidad.

Las grasas son la fuente más concentrada de energía en la dieta, dentro del cuerpo cumple funciones importantes por ejemplo, actúan como transportadores de las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), ayudan a que el calcio esté disponible para los tejidos corporales, los depósitos adecuados de grasa en el organismo rodean, protegen y mantienen en su lugar a órganos tales como los riñones, corazón e hígado; una capa de grasa protege al cuerpo de los cambios de temperatura ambiental y preserva el calor corporal, además dan los aromas, texturas y sabor a las preparaciones. Existen dos tipos de grasa: saturados e insaturados.

– Las grasas saturadas son aquellos que normalmente están sólidos a temperatura ambiente y que excepto por el aceite de coco, provienen de origen animal, entre estas tenemos la manteca, mantequilla, grasa de animales.

– Las grasas insaturadas están generalmente en forma líquida a temperatura ambiente y son derivados de los vegetales, granos y semillas; por ejemplo los aceites vegetales, aceite de almendra, aceite de oliva, palta.

Dentro de las grasas insaturadas existen también las grasas “esenciales” (Omega 3 y 6) que el cuerpo no puede producirlos, son necesarios para el crecimiento normal y para mantener sanos y saludables las arterias, nervios y la sangre; además mantienen la piel y otros tejidos saludables al evitar que se sequen y se escamen. También juegan un papel importante en el transporte y la degradación del colesterol y el buen funcionamiento y desarrollo neuronal. Lo encontramos principalmente en los aceites de pescado.

El consumir grasas de origen vegetal es la mejor opción para mantener una buena salud, no obstante, si los aceites vegetales son usados en frituras, sometidos a altas temperaturas por largo tiempo de utilización, pierdan sus propiedades benéficas y provocan los efectos negativos como enfermedades gástricas, cardíacas, obesidad, presión alta, entre otras; es por eso que se recomienda que los aceites sean utilizados como aderezo en las ensaladas y algunas preparaciones.